Más allá de Google

No sabemos casi nada de algo que está en la base de casi todo: la información.

La información es la sustancia del mundo: la comunicación –la relación–, una de las razones de la existencia de los seres vivos; la inteligencia, lo que nos distingue de otras especies; la tecnología, la herramienta que nos permite transformar el mundo (aunque no necesariamente a mejor); el conocimiento, lo que convierte lo posible en realidad.

Éste es un texto que algún día debería ser considerado precursor. Porque, si es cierto que la teoría de la información está muy desarrollada, desde la física a las telecomunicaciones, sabemos más bien poco de la interrelación entre humanos y de la información. En especial, sabemos poco de cómo la información da forma (“informa”) a las organizaciones. La usamos mal, la desperdiciamos, la mezclamos en forma de códigos y de software, y el resultado no siempre es positivo.

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