Manual de Teorías Emocionales y Motivacionales

Hablar de emoción y de motivación es algo muy frecuente en nuestros días: todo el mundo sabe qué es una emoción y maneja a la perfección la motivación. Vivimos en la sociedad del conocimiento y, como no podía ser menos, la emoción y la motivación forman parte de ese gran universo de conceptos, términos, teorías, etc. Los autores del presente trabajo sabemos los peligros que acechan cuando se trata de echar abajo construcciones sustentadas en pilares defectuosos (incluso, en el ámbito académico no faltan esos peligros).

Dentro de nuestra modestia, los autores queremos contribuir a esclarecer algunos aspectos de interés. Para ello, hemos abordado el estudio de la motivación y la emoción, entendiendo que ambos conceptos hacen referencia a la dimensión de respuesta y a la dimensión de proceso. Es cierto que la consideración de la motivación y la emoción como respuestas es ineludible, ya que, además, poseen la carácterística de ser respuestas básicas, respuestas universales, respuestas adaptativas por excelencia. Sin embargo, no es menos cierto que ambos conceptos poseen la seña de procesos básicos, pues nadie puede dudar de un hecho singular: cada vez que aparece una respuesta es porque hubo algún estímulo que la elicitó. Así de sencillo, pero así de contundente. Considerar la motivación y la emoción como procesos supone tener en cuenta todo lo que ocurre en un individuo desde que aparece ese estímulo (incluso, en ocasiones, sin que el individuo tenga consciencia de dicho estímulo) hasta que se produce la respuesta. Es decir: el proceso incluye el estímulo y la respuesta, más todos los pasos intermedios que ocurren entre ambos momentos. El proceso incluye a la respuesta. El proceso es más amplio que la respuesta.

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