La Ciencia de Hacerse Rico

La ciencia de hacerse rico es un libro escrito por Wallace D. Wattles, autor del Nuevo Pensamiento; publicado en 1910 por Elizabeth Towne. Fue la principal motivación para la película y el libro El Secreto de Rhonda Byrne. Consta de un prefacio y 17 breves capítulos que explican como sobreponerse a todo tipo de condicionamientos (mentales, sociales, de salud, etc.) para, a través de la creación y no de la competencia, alcanzar y atraer riquezas.

La ciencia de hacerse rico se basa en lo que Wattles llamó “Cierta forma de Pensar.” De acuerdo a Mitch Horowitz, editor en jefe del sello Jeremy Tarcher perteneciente a Penguin Books, quien reeditó este título en 2007, La “Forma Cierta” de Wattles proviene del “movimiento de curación mental” que comenzara a mediados del siglo XIX con Phineas P. Quimby. Tal como Horowitz explicara en un reportaje a Washington Post, luego de experimentar alivio de síntomas físicos de enfermedades a través de las estrategias mentales de Quimby, muchas personas comenzaron a preguntarse, “Si mi estado mental parece ejercer influencia sobre como me siento físicamente, ¿qué otras cosas puede hacer? ¿Puede conducirme a la prosperidad? ¿Puede traer la felicidad a mi hogar? ¿Puede guiarme en en la búsqueda del amor y del romance?” Uno de los resultados de tales cuestionamientos fue la aplicación por parte de Wattles de las estrategias de “curación mental” de Quimby a a situaciones tanto financieras como fisiológicas.

La ciencia de hacerse rico precedió a similares libros sobre éxito financiero tales como The Master Key System de Charles F. Haanel (1912) y Piense y hágase rico de Napoleón Hill (1937). Desde su primera edición ha sido publicado numerosas veces por más de un editor.

Rhonda Byrne lo citó como una de sus principales fuentes de inspiración para su popular película y libro El Secreto.8 9 Byrne explicó en el sitio web de Oprah Winfrey que, “Algo dentro de mi me mantuvo hojeando el libro página a página, y aún puedo recordar mis lágrimas golpeando las páginas mientras las leía. […] Me permitió vislumbrar El Secreto. Fue como una llama dentro de mi corazón. Y a partir de ese momento, cada día sentía un fuego abrasador que me impulsaba a querer compartir todo su contenido con el mundo.”

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